Avatar (2009)
Título Original: Avatar
Género: Acción, Ciencia Ficción
Fecha de Lanzamiento: 2009-12-16 Ver otros estrenos de Diciembre 2009
Duración: 166 minutos.
La película pretende recrear en 3D todo un ecosistema, habitado por alienígenas con una civilización propia.
El director ha desarrollado una nueva tecnología 3D a partir de la mezcla de filmación de acción con actores reales, mezclada a su vez con tecnología virtual. Una historia en la que ...
La película pretende recrear en 3D todo un ecosistema, habitado por alienígenas con una civilización propia.
El director ha desarrollado una nueva tecnología 3D a partir de la mezcla de filmación de acción con actores reales, mezclada a su vez con tecnología virtual. Una historia en la que el héroe se redime y encabeza una revolución.
Director: John Refoua, Stephen Rivkin, James Cameron
Protagonistas: Wes Studi., Stephen Lang, Michelle Rodriguez, Giovanni Ribisi, Joel David Moore, Lola Herrera, Zoe Saldana, Sam Worthington, Sigourney Weaver
Productor: Jon Landau
Guión: James Cameron
Editor: Stephen E. Rivkin
Música: James Horner
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Cuatro años de producción. Más de 300 millones de dólares y todas las expectativas puestas en el responsable de Titanic (1997), el filme más taquillero de la historia. Avatar (EU, 2009), escrita y dirigida por James Cameron, vale su largo proceso e inversión, no tanto por una historia que mezcla con inteligencia exitosas y atípicas tramas cinematográficas, sino por la revolución tecnológica que plantea, con efectos digitales y tridimensionales muy superiores a todo lo que conocíamos hasta el momento. De hecho, Avatar puede ser vista ahora, como en su momento se vislumbró Odisea espacial 2001 (1968) de Kubrick o La guerra de las galaxias (1977) de Lucas, a través de un relato moral que propone una crítica a las intervenciones militares y la destrucción ambiental. 'Cuando un pueblo tiene algo que quieres, hazte su enemigo'. La frase, que encierra en sí la esencia de la historia, es pronunciada por Jake Sully (Worthington), un militar discapacitado. Sully ingresa al proyec Leer más Cuatro años de producción. Más de 300 millones de dólares y todas las expectativas puestas en el responsable de Titanic (1997), el filme más taquillero de la historia. Avatar (EU, 2009), escrita y dirigida por James Cameron, vale su largo proceso e inversión, no tanto por una historia que mezcla con inteligencia exitosas y atípicas tramas cinematográficas, sino por la revolución tecnológica que plantea, con efectos digitales y tridimensionales muy superiores a todo lo que conocíamos hasta el momento. De hecho, Avatar puede ser vista ahora, como en su momento se vislumbró Odisea espacial 2001 (1968) de Kubrick o La guerra de las galaxias (1977) de Lucas, a través de un relato moral que propone una crítica a las intervenciones militares y la destrucción ambiental. 'Cuando un pueblo tiene algo que quieres, hazte su enemigo'. La frase, que encierra en sí la esencia de la historia, es pronunciada por Jake Sully (Worthington), un militar discapacitado. Sully ingresa al proyecto Avatar, consistente en mezclar su ADN con el de los Na'vi: humanoides de dos metros, piel azulada, larga cola y rasgos felinos, pertenecientes a una hábil y sabia tribu guerrera del peligroso planeta Pandora, rico en minerales que valen millones. El militar ha sido llevado ahí para infiltrarse entre los 'hostiles' y evacuarlos, o ayudar en su eliminación, ya que representan el principal obstáculo para el ejército en su tarea de explotación, a cargo del Coronel Quaritch (Lang). No obstante, Sully tiene algo que el coronel, sus soldados y ejecutivos de la guerra carecen: sensibilidad. Por ello, termina enamorándose de la bella y tenaz nativa Neytiri (Zoe Saldana digitalizada) y luchando a su lado ante la destrucción inminente. Es decir, Avatar ingresa en los territorios planteados tanto por Nuevo mundo (Terrence Malick, 2005), Pocahontas (Mike Gabriel y Erick Goldberg, 1994) y Danza con lobos (Kevin Costner, 1990), como por las alegorías bélicas y ecológicas de Apocalipsis (Francis Coppola, 1979) y La delgada línea roja (Malick, 1998), sin faltar los impresionantes ambientes prehistóricos de Viaje al centro de la tierra (1959) o Parque Jurásico (1993). A través de un fascinante uso del color y de la luz, Avatar muestra ese paraíso terrenal contaminado: la codicia material de los conquistadores y el contraste con la sabiduría de la naturaleza que se magnifica ante la degradación del hombre. Mundo jamás imaginado 'Hemos estado involucrados por 4 años y medio en este film, incluidos dos años de diseño para crear las criaturas y escenarios', declaró el director James Cameron en conferencia web previa a la premiere mundial de Avatar. 'Lo que realmente queríamos hacer con esta película era llevar a la audiencia a una gran aventura, a otro planeta, y hacerlo en 3D, llevarlos a un mundo que no hubieran imaginado'.
Por Rafael Aviña
Fuente: Reforma - R. Aviña Cine Premiere - M. García
En la historia del cine han existido momentos que definen el curso de ésta y los afortunados que tuvieron la oportunidad de vivirlos en pantalla grande, tienen el derecho de contar esa anécdota hasta el fin de sus días. Ir a ver Avatar es poder volverse parte de este grupo de personas que, en diez años, contarán cómo fue vivir el mundo de Pandora en 3D y hasta en formato IMAX.
Una película que tiene todo: ciencia ficción en todo el concepto del género, grandiosas actuaciones (Sigourney Weaver hace un papel perfecto), score épico de James Horner, efectos especiales que redefinen el CGI y sobre todo, la revelación de un universo completo –y totalmente original– frente a nuestros ojos, donde si parpadeas, seguro te perderás de algo bueno. Es también un filme que tiene elementos para todos los gustos, si quieren secuencias enormes de batalla, ahí están; si buscan una historia romántica –que de hecho es la columna vertebral de la historia– también existe y nos ll Leer más En la historia del cine han existido momentos que definen el curso de ésta y los afortunados que tuvieron la oportunidad de vivirlos en pantalla grande, tienen el derecho de contar esa anécdota hasta el fin de sus días. Ir a ver Avatar es poder volverse parte de este grupo de personas que, en diez años, contarán cómo fue vivir el mundo de Pandora en 3D y hasta en formato IMAX.
Una película que tiene todo: ciencia ficción en todo el concepto del género, grandiosas actuaciones (Sigourney Weaver hace un papel perfecto), score épico de James Horner, efectos especiales que redefinen el CGI y sobre todo, la revelación de un universo completo –y totalmente original– frente a nuestros ojos, donde si parpadeas, seguro te perderás de algo bueno. Es también un filme que tiene elementos para todos los gustos, si quieren secuencias enormes de batalla, ahí están; si buscan una historia romántica –que de hecho es la columna vertebral de la historia– también existe y nos llega de la mano de quien contara la fatídica historia de Rose y Jack… así que está garantizada como un tórrido romance.
Posiblemente el guión nos recuerde a Danza con lobos y muchos creerán que por esa razón, no es original. Pero es crucial notar que estas ideas junto con el argumento cargado de la conocida dinámica “Hombre Vs. Naturaleza”, no es lo más importante aquí. Lo que importa es perderse en un mundo con criaturas extrañas, idiomas raros y sobre todo, un futuro del que tal vez, no podamos escapar y lo que logremos aprender para evitar llegar a ello, será una ganancia.
La cuestión más importante sobre esta cinta es que sí, sí es una revolución al séptimo arte, no por nada James Cameron tardó doce años en terminarla para que la pudiéramos disfrutar como debía ser. Ya podemos imaginarlo en la entrega de los premios de la Academia gritando: “Soy el rey del mundo”, pero en esta ocasión, en idioma Na’vi al recibir el galardón por efectos especiales y tal vez hasta por mejor cinta.
Recordemos entonces que Avatar no sólo es una maravillosa obra del cine, es la noción de visitar un mundo tan distinto y original, que habría que esperar al futuro (al menos 145 años) para verlo. Imperdible.
–Manolo García
Fuente: Cine Premiere - M. García Canal TCM - Sergi Sánchez
Siento no estar de acuerdo con las ditirámbicas críticas americanas que han empezado a poner por las nubes a Avatar. Tampoco puedo negar que James Cameron ha sabido resolver un problema que las superproducciones contemporáneas tenían pendiente resolver, esto es: la verosimilitud del cuerpo digital, conseguir que el espectador estableciera los mismos vínculos emocionales que con un cuerpo humano.
Cameron tenía el precedente del Gollum, es cierto. Pero en Avatar el problema es más complejo y está más presente en la pantalla. La idea central que sustenta la película -la del avatar, ser que resulta de la conexión con la mente de un humana y de la mezcla de su código genético con el de los alienígenas Na'vi- es una excelente metáfora del secreto de su éxito: haber sabido conservar los rasgos humanos en los rasgos extraterrestres, haber utilizado la tecnología para darle una segunda vida al cuerpo humano y proyectarlo hacia el paraíso.
Hablemos del paraíso, porque as Leer más Siento no estar de acuerdo con las ditirámbicas críticas americanas que han empezado a poner por las nubes a Avatar. Tampoco puedo negar que James Cameron ha sabido resolver un problema que las superproducciones contemporáneas tenían pendiente resolver, esto es: la verosimilitud del cuerpo digital, conseguir que el espectador estableciera los mismos vínculos emocionales que con un cuerpo humano.
Cameron tenía el precedente del Gollum, es cierto. Pero en Avatar el problema es más complejo y está más presente en la pantalla. La idea central que sustenta la película -la del avatar, ser que resulta de la conexión con la mente de un humana y de la mezcla de su código genético con el de los alienígenas Na'vi- es una excelente metáfora del secreto de su éxito: haber sabido conservar los rasgos humanos en los rasgos extraterrestres, haber utilizado la tecnología para darle una segunda vida al cuerpo humano y proyectarlo hacia el paraíso.
Hablemos del paraíso, porque así ha concebido Cameron el planeta Pandora, como un Edén galáctico. Superada la primera impresión, en la que es inevitable pensar que Avatar abre camino para el futuro del cine, con su exuberancia formal y su experiencia inmersiva, el diseño de la película se hunde en lo hortera y lo cursi. Qué colores fosforescentes!!! Qué ángeles-medusa!!!
Cameron ha escrito Avatar con los libros sobre la tarea del héroe de Joseph Campbell en una mano y Un hombre llamado caballo en la otra. La evocación del western liberal de los setenta nos informa de que el otrora cineasta militarista quiere que le concedan el Premio Nobel de la Paz, apoyando la pureza de la vida nativa y el deseo de conservacíón del entorno natural. No deja de ser curioso que una película tan ecológica, tan políticamente correcta, sea la más tecnófila de la historia.
Personalmente prefiero a un Cameron que el éxito de Titanic ha borrado de la faz de la tierra. El Cameron de Aliens, Terminator, Mentiras arriesgadas y, sobre todo, de la extraordinaria Terminator 2, ha sido apagado por el rey del mundo con ansias de impresionar sin olvidar lo importante del mensaje. Y lo que le ha salido es, más allá de lo vistoso del resultado, bastante patillero.
Fuente: Canal TCM - Sergi Sánchez
Extra
7,500